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Cerrar el círculo estratégico
21.5.08


La semana pasada visité una empresa que necesitaba una auditoria limitada de cuentas. El emprendedor que la dirige tenía muy claros que sus objetivos de negocio están centrados en el desarrollo de actividades que le aportarán volumen de ventas y márgenes más grandes que a la competencia. Paralelamente está apostando por desarrollar un mercado gratuito en Internet donde los diferentes proveedores pueden cooperar y competir en igualdad de condiciones .

Durante la entrevista hablamos de muchos temas incluyendo el momento en que se encuentra el sector y su negocio. Parece haber capeado una fuerte rotación de personal y un penoso caminar por el desierto en materia de outsourcing administrativo y contable. Esta vorágine le lleva a afirmar que “en este sector, la planificación a más de 12 meses es imposible". Una vez más, la empresa habla de objetivos, no de planificación estratégica.

Para beneficio de la empresa, el gerente ha pasado por tres de las cuatro fases del análisis estratégico: sabe dónde se encuentra, ha estudiado las diferentes opciones de actuación y conoce sus opciones. De la metodología y herramientas aplicadas (y consecuentemente de la fiabilidad de las conclusiones a las que ha llegado) no puedo decir nada al respecto ya que no entramos en ese tema.

Estamos de nuevo ante la esclavitud ejercida por el corto plazo. A los consultores nos resulta frustrante y habitual encontrar una negativa por respuesta a la pregunta “¿porqué no enmarcar esos objetivos a corto plazo en algo más importante y ambicioso como puede ser una estrategia de negocio a 3 o 5 años vista? Además, es sencillo: el corto plazo no es más que cada uno de los pequeños pasos que debe dar para llegar a la meta (visión).”

Es gratificador encontrar empresas con objetivos trazados, pero desquiciador que sean tan a corto plazo. En los negocios, centrarse en lo inmediato (y un año, lo es) es comprar unos cuantos billetes para esa rifa llamada fracaso. No es el caso de esa empresa.

Tal vez lo único que necesitaba mi interlocutor es que alguien le diera ese empujoncito para hacerle cambiar el objetivo instántaneo por la visión a medio y largo. Si lo hiciera, estaría cerrando el círculo estratégico; sólo le falta definir dos cosas: la meta (el medio plazo) y las tácticas (cómo quiere dar esos pasos a corto plazo) para completar un proceso estratégico.

Al final, no se ha cumplido eso que he leído en Los Sueños de la Razón: “a los consultores, la gente le gusta pedirles planes. Es lo que más nos piden”. Tras la auditoria, volveremos a la carga porque los consultores somos gente de medio plazo. ¿Tenéis aportaciones al respecto?

El salto realizado por el plusmarquista mundial Mike Powell en Tokio en 1991 ilustra perfectamente lo lejos que se puede llegar con una adecuada secuencia de pequeños pasos encadenados entre sí:



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| Categoría: Consultoría | Etiquetas: objetivos planificacion estrategia etapa metodo proyecto |

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