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La consultora McKinsey crítica las políticas de educación actuales
24.11.07


La consultora McKinsey ha dado un valiente paso y ha publicado [PDF] unas recomendaciones para que los políticos logren mejorar la calidad de la educación y no derrochen más los billones de euros que anualmente dedican a educación y que se ha triplicado en cuarenta años en el Reino Unido o duplicado en EEUU en veinticinco.

The Economist recoge las principales conclusiones del informe que pueden servir para reorientar esos presupuestos de educación:
  • Contratar los mejores profesores. Un sistema educativo tendrá la calidad que tengan sus profesores. Más que cualquier otra cosa, la calidad de los docentes afecta a rendimiento de los estudiantes. Estadísticamente hablando parece demostrado que los mejores graduados no terminan en la escuela pública; es más, las dos terceras partes de los estudiantes que mejor expediente tienen no acaban en el sistema público de Educación. La excusa se pone en que los presupuestos de los países tampoco podrían pagarlos. No es así. Es paradójico que, en países como España, Alemania y Suiza que tienen los mejores sueldos tampoco logren aumentar la calidad del sistema educativo. McKinsey opina que no es tanto problema de cantidad de profesores como de reforzar las exigencias académicas para el acceso al profesorado y equilibrar la oferta--que realmente debería ser de mucha calidad--a la necesidad del sistema escolar público. En resumen, la formación de maestros debe ser difícil de conseguir y gozar de un estatus social del que carece ahora.
  • Conseguir los mejor de los profesores. McKinsey lo tiene claro: formación, formación y más formación. Los sistemas educativos actuales que consiguen resultados en los alumnos tienen algo en común: los profesores son constantemente reciclados y deben dedicar más de cien horas al año a este fin. Esta formación complementaria--sobre todo para los docentes recién incorporados a la escuela pública--es diseñada por profesores con años de experiencia que se dedican a estas tareas.
  • Intervenir la formación de los alumnos que se rezagan inmediatamente. En sistemas educativos punteros como en Filandia o Corea de Sur, lo hacen pronto y con la frecuencia que necesite el alumno. Un tercio de los alumnos fineses disfrutan cada año de clases de refuerzo mientras que en Singapur la reciben el 20%. En estos países, los padres han terminado por comprender que, lejos de considerar al niño como un torpe por recibir estas clases de apoyo, lo que consiguen es reenganchar a su hijo al ritmo con que avanza el resto de compañeros.

| Categoría: Sociedad | Etiquetas: McKinsey educacion gobierno formacion juventud eficacia estudio modelo |

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2 Comentarios:

El 12/09/2007 11:52:00 a. m., Blogger Ana Lorenzo tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Las clases de refuerzo en España, o de apoyo, que ahora se llaman así, están dedicadas en el sistema público a los chicos y niños que vienen de otros países y no hablan bien el idioma (el español, pero también el catalán en Cataluña, etc.), y a chicos que vienen de situaciones familiares que no les han dado una base mínima para poder integrarlos bien en una clase, como niños gitanos que no saben los colores en inglés a los diez años, que no saben escribir a los ocho, etc. Eso hace que, en los centros públicos en general, las clases de apoyo a gente que tenga dislexia o que tenga un retraso en una materia concreta pero sea un chico normal con una familia normal no existan, y que en todo caso el tutor y la familia hablen de qué es mejor hacer en casa con el chico.
En centros concertados, las clases de apoyo suelen darse a la vez que las clases normales, por un profesor no especializado, un profesor que normalmente actúa como suplente cuando falta otro. El profesor explica a los chicos (que se agrupan independientemente del problema de fondo que tengan) lo que el profesor explica en general a la clase pero en un grupo más pequeño. No hay más. Me recuerda a la madre de una amiga, que, cuando venía un amigo nuestro extranjero, con el que hablábamos en inglés y que no sabía nada de español, ella subía la voz y le decía muy lentamente «¿Quie-res un hue-vo fri-to pa-ra ce-naaar?». Era inútil decirle que por muy lento y alto que se lo dijese no la entendía mejor. Parece que los profesores de apoyo a veces usan el mismo sistema, y así les va.
Sé de muchos profesores que tienen verdadera vocación, pero con este maravilloso sistema educativo (de uno y otro gobierno, porque ninguno de ellos ha conseguido nada bueno y quizá sea porque a los profesores no les escucha nadie) es realmente difícil conseguir sacar algo en claro. Mientras tanto, los que pierden (perdemos) son los que están ahora en las aulas: y sigue pasando el tiempo.
La calidad de los profesores es fundamental, sí, y el no quemarlos con unas leyes que les recorten cualquier tipo de autoridad (que no autoritarismo); y que los padres inculquen a sus hijos un respeto por ellos; y que la sociedad los valore, no solo que se les pague.
No quiero terminar este comentario de forma tan fatalista: hay mucha gente que propone soluciones. Quizá haya suerte y los adultos responsables consulten a los que están al pie del cañón, aparte de a los expertos teóricos.
Un beso.

 
El 12/09/2007 01:03:00 p. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

@ana lorenzo -- Bienvenida a esta bitácora y muchas gracias por dejar este comentario tan esclarecedor y rico en contenidos, que sin duda alguna, te habrá llevado tiempo. Los lectores de amalgamadeletras te lo agradecen, seguro. Un abrazo.

 

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