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Ante un carácter conflictivo, diplomacia frente a intimidación y dominación
9.9.07


Una verdad incuestionable: ante una persona con carácter conflictivo, diplomacia frente a intimidación y dominación para cambiar esas conductas. En la empresa, los caracteres y las respuestas emocionales de los empleados chocan entre sí con bastante frecuencia y pueden enrarecer el clima de trabajo. Lo que comienza siendo un conflicto entre dos personas puede derivar en una crisis más amplia.

Las rápidas y súbitas respuestas emocionales de muchos trabajadores están llenas de instinto animal y poco de racionalidad porque son producto de una respuesta fisiológica que no ha sido filtrada por la inteligencia. Este aspecto es el que justifica la actitud de ese empleado y produce benevolencia en aquéllos compañeros que sí tienen cierto autocontrol sobre sus emociones. Los “enfadicas” no son conscientes de su comportamiento, probablemente porque tienen poca desarrollada la autoconciencia. Pero si se les hace ver el impacto que tiene su conducta, a menudo cambian.

Como consultor he observado en bastantes ocasiones cómo se produce un peligroso bucle de acción-reacción entre dos personas del mismo departamento que se retroalimentan con sus actitudes conflictivas. Están abocadas a alternar momentos de paz con otros de fuerte tensión porque nadie ha atendido sus demandas de cambio o ningún directivo se ha dado cuenta de que sus personalidades agravan la situación en lugar de mejorarla. Si esas relaciones se van deteriorando sin que nadie tome cartas en el asunto, al final desembocan en absentismo, mobbing, estrés o incluso en la baja de alguno de ellos con la pérdida de talento y aumento de costes de rotación de personal que conlleva.

Los profesionales de las relaciones laborales intentan remediar estos choques de actitudes con diferentes métodos y estrategias:
  • la evaluación del desempeño de una persona por todo el equipo dentro de un programa que afecte también al resto de los compañeros. Una evaluación aislada no tiene sentido y su efecto puede ser contraproducente. Las reuniones posteriores que el responsable del equipo puede organizar aisladamente con cada uno de ellos para analizar los datos tiene un efecto muy positivo;
  • la reproducción de imágenes grabadas en vídeo de ese momento en que la persona explota;
  • la intervención del responsable en calidad de asistente personal con una actitud conciliadora, equitativa y perseverante que actúe como “espejo” en el que se vean reflejados esos trabajadores conflictivos y tomen conciencia de sus actitudes y modos de relación con los demás.

Esta reflexión no me lleva a divulgar la idea de que cualquier persona conflictiva debe mantener su empleo, simplemente digo que muchas de ellas, siendo eficientes y teniendo talento, podrían producir mucho más simplemente con que alguien detectara la situación que le provoca esa situación. A veces, el traslado a otro departamento es suficiente.

| Categoría: Consultoría | Etiquetas: interrelacion conflicto mob emociones absentismo talento coaching Goleman |

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