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Notas sobre “coaching”
17.7.07


Ya dijimos que hablaríamos de “coaching”. De momento, un cliente me comenta que es un conjunto de acuerdos entre dos partes que se materializa mediante ¡un contrato!, un análisis y evaluación previo del pupilo y la aceptación por parte de éste de la necesidad de seguir un programa de tutelaje.

El “coaching” es un plan para el desarrollo de habilidades profesionales del pupilo que más necesita para el desempeño profesional. El entrenador también persigue incidir en otras áreas como son la comunicación, las relaciones con terceros (negociación, conflictos...), la gestión de equipos, la toma de decisiones, el manejo del estrés y el desarrollo profesional.

El contrato recoge los objetivos a conseguir, sus enfoques y resultados y, según me comenta, tiende también a disminuir ansiedad, resistencia y molestias a ser tutelado. Esta alianza establece los interlocutores, la confidencialidad del proyecto, las técnicas que se utilizarán, la participación de terceras personas, la responsabilidad de cada uno, las técnicas de seguimiento y otras. Es un marco general que se acota y concreta durante la siguiente fase.

Establecido el contrato, comienza el diseño del proceso y su implantación. La evaluación de los puntos fuertes de la persona que recibirá el entrenamiento y el establecimiento de las áreas que deben desarrollarse centran la segunda fase. A partir del perfil laboral del pupilo, la observación y la utilización de multitud de técnicas de evaluación (evaluaciones, ejercicios de conducta, juegos de roles, simulaciones...), el entrenador define las habilidades claves que necesita potenciar su futuro pupilo. También puede incluir la intervención de familiares y amigos que ayuden a solucionar puntos oscuros como conflictos personales o estilos de vida que chocan frontalmente con su desempeño.

En las dos fases anteriores, no ha existido intervención directa y consciente del pupilo. En esta tercera fase es cuando la propuesta es presentada al pupilo mediante un debate abierto, constructivo y sin críticas. El entrenador debe conseguir que el primero acepte el proceso, lo comprenda y renuncie a recelos y actitudes defensivas desde ese momento.

Gran parte del éxito de un proceso de “coaching” reside en la capacidad del entrenador para:
  • identificar y manejar la resistencia de su pupilo;
  • evitar que aparezcan el enojo, la ansiedad, la subestimación durante el proceso, y
  • conseguir que el pupilo reconozca las debilidades y fortalezas que el entrenador detectó durante la fase anterior.

Si todo va bien, el pupilo debería firmar el contrato de tutela junto con el entrenador y el representante de la empresa que supervisará el proceso, recibirá las evaluaciones del proceso, etc. Este puede ser el responsable de Recursos Humanos, el jefe de departamento o incluso un miembro de la Alta Dirección que ha delegado en uno de sus ejecutivos el seguimiento del proceso.

| Publicado en Categoría: Consultoría | Etiquetas: desarrollo coaching eficacia competencia conocimiento habilidades |

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