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Perspectiva e independencia en el diagnóstico empresarial
17.4.09


Me causa cierta perplejidad, y sobre todo en estos tiempos desagradables que corren, el que no se recurra al diagnóstico empresarial. Observo que las empresas sólo echan mano de él como fase inicial de un proyecto más amplio, tal vez porque consideran que es obligatorio que un tercero les confirme sus problemas y ratifique la solución hacia la que quiere dirigirse. Es decir, el diagnóstico empresarial, como una tarea o servicio independiente que se presta, parece algo olvidado.

Los tradicionales cuatro pasos de un buen diagnóstico (establecer el ámbito de evaluación, definir clara y detalladamente el estado actual de la empresa, determinar la situación en la que debería encontrarse la empresa en ese aspecto o ámbito de actuación estudiado y, finalmente y no menos difícil, responder a la pregunta clave: ¿por qué no llega a esos parámetros de referencia?) parece una secuencia fácil de acometer. El ser humano es una máquina de diagnosticar, desde la más temprana edad.

Con toda razón, las empresas confían en la capacidad que tienen sus responsables para detectar los problemas, en su habilidad para dirigir sus esfuerzos y en su éxito para poner en marcha medidas correctoras.

Sin embargo, el peligro de realizar un diagnóstico de forma endógena (desde dentro de la empresa y por sus responsables) estriba en que el análisis y las conclusiones obtenidas podrían verse contaminadas por la falta de objetividad de todo ser humano, la historia, cultura de la empresa o la llamada ilusión de la objetividad así como por los intereses de los colectivos que la forman, la resistencia al reconocimiento de las debilidades, el exceso de visión, el miedo a poner en riesgo el status quo organizacional, etcétera.

Además, ¿qué es lo que se olvida con frecuencia durante el diagnóstico? Básicamente un par de cosas: la perspectiva (financiera, clientes, procesos internos y capacidad de la organización) y la independencia. Ambas enriquecen el diagnóstico y permiten que se aproxime mucho a la realidad en la que se desenvuelve la empresa. Tampoco hay que olvidar que el objetivo de esta herramienta debe ir más allá de detectar las fuerzas que frenan la empresa y contemplar el aumento de la competitividad de la empresa; además, debe ser ejecutado en un período corto de tiempo. | Foto: ignacio_conejo |

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2 Comentarios:

El 4/18/2009 06:53:00 p. m., Blogger Senior Manager tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Sólo apuntar que en el caso de las multinacionales, una de las razones que frenan el auto-diagnóstico es el miedo al resultado por parte de los responsables, ya que una revelación de que la empresa anda mal por parte de expertos externos es siempre una comprobación de su falta de eficiencia o eficacia.
SM

 
El 4/25/2009 11:12:00 a. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

@Senior_Manager: Siento el retraso en el comentario, pero los puentes, fiestas, etc... no ayuda.

Estoy de acuerdo contigo, en el caso de los responsables. Sin embargo, para un CEO contratar externamente un trabajo de estos le puede servir para 'cubrirse las espaldas' ante los tiempos en que vivimos... es decir, ¿y si no acertó zutanito, una reputada consultora, quién iba a ser capaz de hacerlo?

 

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