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El ansía de perfeccionismo
25.2.08


Llego a una bonita reflexión sobre la perfección en raizersun a través de otro artículo de Yoriento. Extraigo unas letras del primero: “Somos eternos buscadores de la perfección. Pienso que lo perfecto depende del ojo de quien lo mire, es una apreciación muy personal”.

Inmediatamente me viene a la cabeza otra cualidad humana: la manía por la perfección innecesaria que, en el trabajo, nos resta minutos y horas de trabajo. Es uno de los archifamosos “ladrones de tiempo” que tanto ayudan a procrastinar y nos alejan de la gestión eficiente del tiempo. Otros enemigos del tiempo son: la falta de asertividad, la poca organización de los papeles, las reuniones, la respuesta convulsiva a los correos-e, no delegar, detestar la planificación escrita, los parones, el teléfono y el móvil así como no tener establecida una hora máxima para salir del trabajo.

Simplificar y no dejarse engatusar por el detalle son dos cualidades que debe tener un consultor. Es duro afirmarlo, pero lo cierto es que la hora de consultor ya es suficientemente cara como para que tenga alguien que pagar más por algo que pudo tener horas antes sin tanta florituras o por algo que, a todas luces, no aumenta los resultados de la consultoría.

En este sentido, es muy significativo el fenómeno denominado “la parálisis por el análisis” que se explica muy bien en Pensar, sentiar y actuar: “nuestro inconsciente se ve obligado a detenerse a analizar algo que no tiene realmente "ganas" de hacer, porque el retorno de la inversión es prácticamente nulo, y literalmente "pasa" de hacerlo.”

Y más dramático es todavía que cliente y consultor tengan diferentes visiones de lo que es el detalle. A veces, un problema enquistado, sin relevancia alguna para el consultor, es tomado por el cliente como una victoria, un hito o indicador de que el trabajo que los consultores están realizando discurre por el buen camino. Por eso, en ocasiones hay que “perder” algo de tiempo satisfaciendo al cliente en función del grado de complejidad, coste y retraso en la planificación que provoque esa tarea.

Esto no quiere decir que el consultor no “baje a la arena” sino que debe hacerlo sobre aquélla superficie firme en la que sabe que no se hundirá y los trabajos de consultoría llegarán a buen término.

| Categoría: Consultoría | Etiquetas: error tiempo gestion eficacia habilidades |

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7 Comentarios:

El 2/25/2008 07:24:00 p. m., Blogger tic616 tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Me siento aludido - confieso que YO TENGO ESE PROBLEMA - y pese a que soy plenamente consciente de ello sigo cayendo... me pasa continuamente con los informes a los clientes (me quitan tiempo valioso para vender por ejemplo), con los artículos del blog (hasta que no encuentro la foto que me gusta me bloqueo), ... es superior a mi.

 
El 2/26/2008 04:14:00 p. m., Blogger Senior Manager: tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Confieso que antes era un perfeccionista convulsivo hasta que una de las mejores jefas que he tenido me enseño a ser imperfecto y por ende mucho más eficiente en el tiempo. Ahora que no soy perfecto disfruto más con mi trabajo y me sobra tiempo para hacer muchas cosas entre ellas mi blog...

 
El 2/27/2008 12:35:00 a. m., OpenID lboisset tuvo la amabilidad de comentar aquí:

@seniormanager Y cómo lo conseguiste, necesito urgentemente un curso de imperfeccionismo acelerado.

 
El 2/27/2008 07:38:00 a. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

@senior_manager -- Me apunto a la petición de @ibosset... eso, eso, ¡coméntanos en tu bitácora cómo ser imperfeccionista y productivo! Creo que puede resultar un tema muy dinámico en cuanto a comentarios si lo publicas en tu bitácora. Un abrazo a todos.

 
El 2/27/2008 08:40:00 p. m., Anonymous Yoriento tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

 
El 2/27/2008 09:13:00 p. m., Anonymous Yoriento tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Hola Ernesto y amigos :-)

Creo que aquellos que reciben, o recibimos, mucho reforzamiento por razones profesionales, es decir, aquellos para los que el trabajo ocupa mucho espacio y valor en sus vidas tienden a ser perfeccionistas, es decir, a maximizar beneficios de lo que hacen profundizando en los detalles. Tiende a ocurrirle a todo el mundo que se especializa y que debe tranmitir sus conocimientos a los demás, no?

La psicología conductual ve la cosa relativamente sencilla: como la conducta de centrarse en lo pequeño y en lo accesorio ha tenido éxito y ha sido importante algunas veces, se ha generalizado a muchos contextos y proyectos donde no es necesaria ni relevante.

Solución posible (o parte de ella): definir los objetivos a alcanzar especificando claramente los límites para saber cuándo te estás pasando o no llegas. Sería como cuando en el amigo invisible se fija un máximo a gastar en el regalo¡ ;-)

 
El 2/28/2008 06:27:00 a. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

@Yoriento - De acuerdo: cuando la tarea que realizamos satisface el objetivo, ¡a otra cosa, mariposa! que dice el dicho popular.

Por tanto, parece importante valorar el grado de perfección que va a tener cada trabajo o tarea.

Sin embargo, ¿es mejor disparar dos veces que esperar un blanco cierto?

Gracias por tus comentarios.

 

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