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El estrés como aliado del éxito laboral
1.5.11


El estrés popularmente está identificado con el fracaso, con el convencimiento de que provoca cambios ostensibles en las conductas habituales y a que suele provocar el desmoronamiento fisiológico de la salud de quien la padece. Equivocadamente considerada como una patología, en realidad es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. Los llamados estresores o factores estresantes son las situaciones desencadenantes que propician esa desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo.

Un entorno especialmente relacionado con el estrés es la empresa ya que en ella convive un conflicto permanente entre la necesidad de resultados de todo tipo (productividad, resultados, objetivos, remuneración...) y la escasez de tiempo y/o recursos para acometerlos, entre otros casos.

Las investigaciones sugieren que el coeficiente intelectual está inversamente relacionado con el estrés. También se sabe que la capacidad de mantener la calma y la concentración bajo coacción tiene un gran impacto positivo en los resultados y levanta un muro frente a los estresores. Ocurre lo contrario cuando se padece ansiedad en el puesto de trabajo. Es más, en estos casos, es muy habitual perder la capacidad de diferenciar una tarea importante de otra urgente o necesaria.

La empresa necesita líderes que sepan mantener a raya al estrés y el miedo y no disminuyan su capacidad de concentración, la claridad de ideas, el análisis estratégico, la gestión del equipo, etcétera. En este sentido, la inteligencia emocional es un buen aliado para saber administrar la subida de adrenalina asociada al estrés sin sufrir pánico y mantener intactos el pensamiento lógico y la fluidez verbal, dos aliados para aumentar la confianza de que las sensaciones que provoca el estrés no van a conducir al colapso.

En su célebre expedición a la Antártida el explorador Ernest Shackleton (1874-1922) se lanzó a realizar la primera travesía de la Antártida y las malas condiciones de la travesía hizo que su equipo deambulara durante dos años por el Polo Sur sin que perdiera a ninguno de sus miembros. Los estudiosos del liderazgo y la gestión de equipos detectaron que uno de los grandes éxitos de Shackleton fue su capacidad de dominar la tensión y el estrés durante ese período: supo manejar su enfado, temores y tensiones interiores convirtiéndolas en una oportunidad de supervivencia. Esa habilidad le permitió concentrarse en gestionar el equipo, fijar objetivos y tomar las decisiones adecuadas.

Existe mucha literatura científica acerca del estrés y también bastantes técnicas para enfrentarse a él mediante la respiración, la relajación muscular progresiva de Jacobson, el entrenamiento autógeno, la detención del pensamiento, el rechazo de ideas absurdas, la asertividad o la biorretroalimentación.

Cada una de estas técnicas están recomendadas para tratar cierta sintomatología y fortalecer la confianza interior necesaria para evitar sucumbir ante el estrés y es recomendable que sean supervisadas por profesionales o terapeutas de la conducta.

En definitiva, un adecuado entrenamiento ayuda a cambiar la perspectiva del estrés y modificar esa negativa visión de que es un enemigo cuando se trata de percibir que es una barrera para el éxito que debe ser vencida y que existen métodos para ello. | Foto: kroszka |

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