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Entre la necesidad de publicar y la falta de tiempo para hacerlo
10.11.07


Estoy involucrado en una nueva aventura profesional desde hace unos días, causa por la que mis artículos han brillado por su ausencia durante varios días. Mis sinceras disculpas a mis seguidores y lectores.

Ya hemos reseñado aquí que no es necesario escribir todos los días en la bitácora y, sin embargo, las nuevas actividades profesionales me exigen hablar de nuevo al respecto. Creo que será la primera y la última... Lejos de seguir este consejo, cuando el tiempo se acorta durante las primeras fases de una nueva tarea que te absorbe y te impide estar en contacto con tu (escasa) legión de seguidores y (amplío) ejército de amigos bloggers que sigues, tu primera decisión es que no sólo vas a continuar con ellos (casi) todos los días sino que vas a intentar aumentar el valor añadido de los artículos en una arriesgada estrategia de exprimir el reloj fuera del horario laboral.

Esta nueva situación en la que conviven la actividad laboral y la blogosférica de las últimas dos semanas tiene una particularidad respecto de la última vez que necesité aparcar la creación en la bitácora en beneficio del proyecto empresarial en que estaba inmerso (diciembre 2006-mayo 2007).

Supongo que la siguiente reflexión marca esa diferencia y muchos escritores de bitácoras que compaginan trabajo y reflexión digital ya la habrán experimentado antes: cuando llevas años pensando, enlazando contenidos, leyendo a otros y estructurando las palabras y mensajes a través del teclado del portátil, hay un momento en que cruzas una línea que te obliga a llenar su infinita hoja digital que es la bitácora diariamente. En este caso te has convertido en prisionero de tu propia afición. Lo paradójico es que ni sabes dónde se encontraba esa línea ni has tenido conciencia de haberla dejado atrás; por tanto, no puede haber marcha atrás porque se desconoce hacia donde desandar.

Hay otros bloggers que escriben por afición, para crear una marca personal, abrir a los comentarios el contenido de otras webs, explicar las experiencias y ofrecerlas a terceros, para tener vía de escape de la vida real, como medio para mantener un decente nivel de actualización informativa o por tantas causas que dificultan elegir una en concreto. En mi caso, la cabecera de la bitácora lo explica todo.

Sin ánimo de crear un meme para encontrar una fórmula de continuar con esta disfunción digital, las soluciones a un problema de este tipo podrían pasar por:
  • recurrir a la no-conversación;
  • citar y reconducir a mis lectores hacia algo interesante, sin añadir valor alguno;
  • el microblogging,
  • tirar de flickr o de mi archivo fotográfico (photoblogging), o
  • centrarme en seleccionar los mejor de mi agregador de noticias y escribir sólo recomendaciones.

Otro clavo al que agarrarse pasaría por twittear. Esta novedosa herramienta, nacida como un híbrido entre el auto-vouyerismo digital y consentido y la web 2.0, se ha convertido en una alternativa ante la crisis de las palabras. No es mi caso aunque esa herramienta ya la utilizo y está incorporada a la vida digital en fase de experimentación.

Finalmente, como último recurso se puede invertir la vida digital: publicar en fin de semana y olvidarse, mientras las circunstancias continúen, de hacerlo de martes a jueves... Mmm... El domingo puede quedar hecho el artículo del lunes para publicarlo a primerísima hora y el viernes, antes de cerrar el chiringuito se deja alguna reflexión, siempre interesante espero..., en amalgamadeletras.

El tiempo y el ritmo de publicación marcarán el ganador de esta batalla entre la necesidad de reflexionar, escribir y publicar y el caótico ritmo que imponen los nuevos proyectos hasta que, como siempre ocurre con la naturaleza y con el cambio climático (espero), las fuerzas se restablezcan y reine el equilibrio y el sosiego.

| Categoría: Blogosfera | Etiquetas: web2.0 blogger twitter tiempo ocio motivacion |

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4 Comentarios:

El 11/10/2007 10:35:00 a. m., Anonymous fernand0 tuvo la amabilidad de comentar aquí:

A mi también me está pasando últimamente :(. Y no me preocupa tanto por que haya actualizaciones o no (o muchas o pocas) sino por dejar de decir cosas sobre las que me gustaría pensar en voz alta, que es lo que me sirve muchas veces ...

 
El 11/10/2007 11:02:00 a. m., Anonymous Yoriento tuvo la amabilidad de comentar aquí:

La motivación (y desmotivación) para escribir, y la lucha entre las obligaciones diarias y la dedicación al blog, son grandes temas de conversación en sí mismos.

Sería interesante hacer un estudio sobre cómo ha cambiado, si ha sido así, el estilo de vida de la gente tras iniciar y mantener una bitácora...

 
El 11/10/2007 05:18:00 p. m., Anonymous Javier Llinares tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Esta claro que mantener un blog no es tarea sencilla, pero como tu dices no es necesario alimentarlo ni todos los días, ni continuamente.
Yo creo que en esto de los blogs recibimos más de lo que damos y eso es así gracias a que hay un número importante de personas que lo hacen con un gran estilo y una gran calidad de pensamientos. Tu blog yo considero que esta entre ellos y es bueno que lo alimentes (cuando puedas) pues es bueno seguir llenando de conocimiento la 'red' y a algunas personas que lo seguimos.
Animo y encuentra el tiempo.

 
El 11/10/2007 10:01:00 p. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

@fernand0 - Estoy de acuerdo contigo en que muchas veces se te ocurren temas y reflexiones y ya estas organizando el artículo en la cabeza.
@Yoriento - A mí personalmente, reconozco que progresivamente me ha enganchado y que, si bien me costaba mucho hace un año encontrar y desarrollar temas, ahora es mucho más fácil todo.
@JavierLlinares - Gracias por tu (vuestro) apoyo. Abandonarlo no será posible...Habrá que buscar alternativas que satisfagan a todos.

 

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