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Ceder tecnología y conocimientos para facilitar la innovación
1.10.07


En multitud de ocasiones desde esta bitácora hemos hablado de las competencias y habilidades directivas en sus diferentes aspectos; entre tanta teoría es una brisa de aire fresco leer algo relacionado con la aplicación práctica de las mismas a una actividad estratégica de la empresa: la innovación. Leo en IESE Insight un interesante ocassional paper titulado “El sistema de innovación: competencias organizativas y directivas para innovar” fechado en mayo pasado.

La tercera frase del informe es significativa: “[...] dirigir la innovación exige unas reglas de juego propias que difieren mucho de la gestión”. Para los autores del estudio no vale con aplicar sólo métodos de gestión modernos o imitar las iniciativas de empresas rompedoras. Lo interesante es crear una propuesta de valor que puede apoyarse en la creatividad, el conocimiento y/o la organización.

Con estos parámetros el ejecutivo encargado de gestionar esa innovación va a requerir de competencias directivas y organizativas muy específicas. IESE se detiene en las competencias que el gestor del cambio debe poseer y analiza su perfil desde cuatro puntos de vista: el relacionado con la empresa, el derivado de la gestión de las personas y que están relacionadas con las competencias emocionales y el propio de la gestión estratégica.

Los activos clave de todo proceso de innovación son la tecnología, el conocimiento y los proveedores. El 80% de los costes asociados a un nuevo producto se concentran en la fase de diseño. Los autores afirman que no es mala idea intentar asociarse con los proveedores clave durante esa fase cediendo tecnología, información y conocimiento. La idea es aprovechar los recursos de ambas empresas y encauzar una colaboración para crear un producto concreto y novedoso.

Este apartado es el que más llama la atención ya que sólo las grandes empresas suelen contemplar alianzas durante la fase de diseño como una forma de aumentar sus aptitudes de I+D. La colaboración entre empresas es más habitual para facilitar el acceso a suministros fundamentales, a la mejora de las redes de distribución o a la exportación.

De darse la colaboración--algunas empresas más avanzadas recurren a la coo-petición con los complementadores del mercado--podría establecerse por tres vías: contrato, alianza estratégica o joint venture. En todo caso, las competencias directivas que se le exigirían al directivo tienen que trascender más allá de las fronteras de su empresa y entender las ventajas que aportarían los proveedores durante el diseño, el aprovisionamiento, la fabricación, la comercialización, la distribución... del nuevo producto. Esto, además de exigir una visión estratégica, independiente y global y poseer buenos conocimientos del mercado en sus diferentes aspectos, requiere competencias para gestionar equipos multidisciplinares pertenecientes a dos empresas con diferentes culturas, por sólo citar un aspecto complejo de la cooperación.
La innovación tiene unas reglas de juego de dirección significativamente distintas a las que rigen la eficiencia y productividad diaria. Levantar una empresa capaz de innovar de forma continua requiere diseñar un sistema de innovación a la medida de lo que persigue la empresa. Este sistema debe poner énfasis en el desarrollo de un conjunto de competencias organizativas y propias, que distan mucho de las presentes en la mayoría de nuestras empresas.
El sistema de innovación: competencias organizativas y directivas para innovar. Joaquim Vila y José Antonio Muñoz-Najar, IESE, Mayo 2007

| Categoría: Consultoría | Etiquetas: IESE innovacion colaboracion gestion habilidades directivo estudio mercado |

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2 Comentarios:

El 10/02/2007 10:12:00 p. m., Blogger Julen tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Lo que ocurre, sin embargo, es que hay un ciclo que parece implacable: tras la innovación llega la exigencia de rentabilizar. Hace poco en una conferencia de un afamado gurú americano, la idea básica era: lo que quieras, pero hay que vender. Hermosa contradicción.

 
El 10/03/2007 06:36:00 a. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Estoy de acuerdo, Julen. Y cada vez más. Aunque hablemos de colaboración, personas, tecnología, etc. rentabilizar el capital es una premisa implacable también. No hay que perderla de vista.

 

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