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In memoriam: Norman Mailer (1923-2007)
12.11.07


Norman Mailer, el escritor norteamericano autor de la que tal vez es la mejor novela sobre la II Guerra Mundial “Los desnudos y los muertos (1948) fue el gran provocador de las letras estadounidenses junto a Noah Chomsky, Arthur Miller y Truman Capote. El doble ganador del Pulitzer y sempiterno candidato al Nobel de Literatura falleció el sábado pasado en Nueva York.

Este ingeniero aeronáutico que estudió en Cambridge y Harvard, sirvió en el Pacífico Sur durante la II Guerra Mundial y se casó seis veces. Sorprendió al mundo con relatos, cuentos y novelas en los que se combinaba la riqueza de la novela y la realidad del periodismo gracias a la fusión de hechos históricos, autobiografía y comentarios políticos.

Cuando Norman Mailer--contaba con 25 años--publicó “Los desnudos y los muertos” vio como la crítica de la época se dividió y en el Reino Unido, ningún editor quiso arriesgarse a publicarla. Sin embargo, el valor de esta obra, aparte de los propios del estilo y técnica narrativa, estriba en que mostró la cruda realidad de una guerra cuando nadie se atrevía a mostrarla.

“Los desnudos y los muertos” fue tildada por muchos críticos como una pasable obra de ficción basándose en que los jóvenes soldados americanos no se comportaban como recogía la novela. Mailer los describió en un interminable estado de confusión, debatiéndose en una permanente lucha interior entre el patriotismo, las fuertes dudas y falta de información que tenían sobre la causa y objetivo de la II Guerra Mundial. Esta situación se veía agravada con órdenes contradictorias que recibían del mando y la sensación de ser peones en un tablero bélico que nada tenía que ver con ellos. Los diálogos que los soldados mantienen en la novela son muy soeces y con un alto componente sexual mientras que los combates son descritos con un alto grado de detalle y ensañamiento. Los personajes que Mailer coloca en el campo de batalla están siempre acechados la incertidumbre de una muerte próxima y su presencia en la novela responde a una estudiada selección de las clases sociales norteamericanas; esta circunstancia favoreció que muchos lectores identificaran a sus hijos con los que estaban destacados en el frente del Pacífico. En definitiva, tanto detalle de la condición humana al límite no gustó a la crítica de la época.

Controvertido y polémico, Mailer investigó la violencia, la histeria, los crímenes y la confusión que vivía la sociedad americana de la época desde una óptica existencialista y no pudo escapar a ella: en una pelea con su mujer la apuñaló con una navaja de 7 centímetros. Aquélla no presentó cargos y se libró de la cárcel.

Entre sus célebres “trifulcas” con la sociedad intelectual y política de los EEUU cabe reseñar:
  • la suscitada en torno a las declaraciones que hizo sobre “El Capital” de Karl Marx afirmando que le hizo madurar como ensayista. Sin embargo, aún manteniendo posiciones cercanas a la izquierda de la época, siempre reconoció que el comunismo nunca resolvería los problemas de la época;
  • la carta abierta a Fidel Castro en la que afirma que el dictador y los cubanos “nos están dando la esperanza” al pueblo norteamericano;
  • su artículo “The White Negro: Superficial Reflections on the Hipster” en el que aseguraba que el negro es el color del mal que la población afroamericana debe vivir con ese estigma y que los jóvenes blancos, a través de la música, la violencia y la rebeldía, se identificaban con esa población marginada por la sociedad.

Aún así, la calidad de sus textos y la profundidad de sus ensayos le valió finalmente que fuera reconocido como un ensayista agitador de gran talla. En la década de los sesenta abandonó su vena crítica y se dedicó a escribir sobre personajes de la época, a colaborar con revistas como Esquire y llegó a presidir el Pen Club. Por entonces, el autor norteamericano se había ganado el reconocimiento de ser el precursor de un nuevo estilo de escribir novelas a medio camino entre la novela histórica y el periodismo. Cubrió las convenciones políticas de demócratas y republicanos y se centró en los movimientos de los derechos civiles, los asesinatos políticos y sus conspiradores. Más tarde mantuvo una agria polémica con el movimiento feminista.

En la década de los ochenta hace incursiones como guionista para afamados directores como Sergio Leone, Raoul Wash y otros. Cansado de política viaja a la URSS y alerta a los norteamericanos de que la república soviética no es el imperio del mal y sí un “pobre país del tercer mundo”. Más tarde, Mailer apoyó la Guerra del Golfo de 1991 por dos razones: por un compromiso patriótico y porque pensaba que el país necesitaba de ella para salir del letargo en el que se encontraba.

+info: Norman Mailer en El Cultural, El Mundo, ABC, La Vanguardia, Technorati, Blogpulse y Google BlogSearch |

| Categoría: Literatura y Sociedad | Etiquetas: Mailer libro cultura conflicto Harvard Chomsky crisis historia |

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