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“Así que quizá sea más fácil emprender cuando has llegado a los 40”
14.9.07


Quizá entonces no tienes tantas presiones económicas (eso espero) y puedes permitirte el lujo de cambiar el rumbo sin tantas apreturas. A fin de cuentas, esa tranquilidad hace que puedas pensar algunas cosas con más distancia y ser capaz de mandar a la M a algún que otro cliente indeseable.
Leí la frase que hace de título y la cita anterior en el artículo “Emprendedores de laboratorio” de esa magnífica bitácora que es Consultoría artesana en la red.

En el comentario que dejé en su bitácora atribuí a “las autoridades, asociaciones patronales y otros agentes” la responsabilidad de “vender” la actividad emprendedora con cierta ligereza como “una alternativa a la pérdida del empleo a los cuarenta. Para ellos es una forma de que este colectivo no termine en riesgo de exclusión social”. Finalmente introducía párrafos del artículo “Desmitificando la cuarentena”.

La razón del comentario es sencilla: la actividad emprendedora está reservado para unos pocos y el dramatismo de la pérdida de empleo en esa edad es de tal magnitud (como bien reflejan las estadísticas) que entiendo que no se puede banalizar y generalizar ofreciendo la posibilidad del auto-empleo sino simplemente considerarla como una alternativa para un grupo selecto de parados mayores de cuarenta años.

La alegría con que se habla de la actividad emprendedora en los ámbitos profesionales, empresariales y periodísticos debería ser matizada. A un trabajador de más de cuarenta años que se vea abocado al paro no se le abre un maravilloso y exitoso horizonte sólo por decidirse a emprender y, sin embargo, las aventuras emprendedoras de éxito parecen al alcance de todos.

“Emprender” es una actividad bien considerada por la sociedad: refleja audacia, capacidad para asumir riesgos, ganas de luchar por una visión personal pero también exige poseer ciertas competencias, una formación inicial y capital financiero. En multitud de cursos en los que he participado y que están dirigidos a emprendedores (que acaban de comenzar o lo van a hacer en breve), los ponentes no nos cansamos de avisar a los alumnos de los peligros ocultos, de la necesidad de analizar con lupa las debilidades-amenazas-fortalezas-oportunidades y realizar un Plan de Negocios coherente que no esté imbuído de pasión o necesidad. Tampoco está mal tenerlo de libro de cabecera en la mesilla de noche durante una larga temporada.

Con estos alumnos sueles establecer contactos que, lamentablemente con el tiempo, se pierden porque no han sabido desarrollar el negocio. Al final, al dramatismo de perder el trabajo, invertir fondos propios y ajenos en un nuevo proyecto se une la desesperación de volver a empezar, más cuarentón todavía y con menos recursos.

Como recogí en el mencionado artículo, entre los múltiples ejercicios de reflexión que debemos hacer trabajadores y empresarios se encuentra visualizar las ventajas y el potencial intelectual de los que llegan a los cuarenta. Los primeros deben adaptar sus paradigmas y reforzar la comunicación y el espíritu de equipo con sus compañeros; los segundos deberían obligarse a analizar cómo pueden seguir conservando y explotando el talento y la serenidad que muchos de los empleados más antiguos poseen. Para las autoridades quedaría la misión de arbitrar políticas y medidas efectivas más allá de descuentos en las cotizaciones, algún “arreglillo” en la cuota del Impuesto de Sociedades y subvencionar cursos de informática personal.

Sigo opinando que hay mucho talento entre ese colectivo que se pierde porque todavía hay muchos directivos que están convencidos de “con la indemnización puede montar un pequeño negocio para vivir”. Y lo dramático de esta situación es que la sociedad les apoya.

| Categoría: Consultoría | Etiquetas: emprender empleo exito habilidades capital reto talento |

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6 Comentarios:

El 9/14/2007 07:15:00 a. m., Blogger Julen tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Das que pensar, es evidente. La inmensa mayoría de trabajadores en la cuarentena, contratados por cuenta ajena, seguro que serían refractarios ante el emprendizaje. Me parece absolutamente lógico que sea así. Si quizá han gestionado su vida, lo que es muy probable que no hayan hecho es gestionar su actividad laboral.
Alguien les habrá dicho: ven, haz esto y lo otro; cuando termines me dices. Y así, un día tras otro, hemos generado seres enroñecidos, que han renunciado a tomar decisiones en su actividad laboral. Para eso ya están otros.
Creo que cuando he hablado de emprender a los 40 debo reconocer que quizá estoy viendo mi situación y soy demasiado optimista. Pero también pienso que, como yo, hay mucha gente, muchas personas que la orientación adecuada, pueden dar un paso hacia delante no sé si liberador o qué, pero un paso hacia delante.
Voy a ver si escribo un día de estos en torno a cómo ciertos entornos de trabajo producen personas discapacitadas para emprender.
Me ha gustado mucho lo que has escrito. Un saludo.

 
El 9/14/2007 07:51:00 a. m., Blogger Sopa de letras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Julen,
Tu último párrafo encierra una vía muy interesante para reflexionar. Yo lo ampliaría también a cómo esos mismos entornos de trabajo, no sólo no fomentan una futura actividad emprendedora sino que también atan corto la iniciativa y el desarrollo personal y profesional de sus empleados, independientemente de la edad de estos.
Siempre se habla de lo que la empresa espera de sus empleados... Afortunadamente empiezan a haber libros y estudios que se interesan por todo aquéllo que la empresa debería entregar a sus empleados más allá del cheque de la nómina.
Estoy harto de regalar libros de Goleman, Senge y otros expertos.

 
El 9/14/2007 10:59:00 a. m., Blogger tic616 tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Sin ninguna duda es más "fácil" emprender a los 40 y por varias razones:

* más capacidad económica
* más conocimientos y capacidades
... y sobre todo:
* ¡tienes contactos!

Aunque también es verdad que hay factores en contra como las posibles cargas familiares.

Y no creo que la capacidad y disposición a aprender sea menor - eso no va con la edad, va con la forma de ser de cada persona

 
El 9/16/2007 09:59:00 p. m., Blogger µßio tuvo la amabilidad de comentar aquí:

¿Y yo? que emprendo a los 50s, y lo que es peor, sin un plan de negocios, sino con un ideal.
tecemas.blogspot.com

 
El 9/22/2007 11:45:00 a. m., Blogger Yoriento tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Es cierto que llegar a cierta edad puede relacionarse con haber alcanzado una situación financiera de estabilidad y una actitud vital de traquilidad, digamos. Emprender está relacionado, por una lado, en cómo se gestiona el MIEDO AL FUTURO y la incertidumbre. Si la edad te ha llevado a reducir este miedo, es más probable que te plantees otras alternativas más allá de la supuesto seguridad del empleo por cuenta ajena.

La actitud emprendedora no sólo dependerá de cómo uno se enfrenta al tema de la "estabilidad", la comodidad y el riesgo, sino también de otros relacionados con la MOTIVACIÓN y los intereses profesionales: ¿hasta qué punto es motivador para uno mismo desarrollar una idea por la que sienta pasión, montar y gestionar su propio negocio, plantearse retos y objetivos, y conciliar la vida profesional y personal?

Un saludo y enhorabuena por el blog¡ :-)

 
El 9/22/2007 01:12:00 p. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

µßio - Espero que tu ideal te lleve al éxito... aunque no haya Plan de Negocios. Ya nos contarás.

yoriento - Esa apreciación de emprender cuando hay cierto control emocional de las incertidumbres (económicas, miedo al futuro y/o al fracaso) creo que también influyen mucho. Sin embargo, pienso que necesitas, además de automotivación, una gran autoconciencia para no entrar en pánico si las incertidumbres antes citadas no están 'atadas y bien atadas' antes de comenzar.

A ambos, bienvenidos a esta bitácora.

 

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