logo

Control emocional del enfado
26.8.07


El enfado es una de las reacciones a la adversidad más comunes en el hombre. Por mucho control que una persona tenga, en algún momento aparece. Es difícil luchar contra él porque es producto de una reacción fisiológica que no se puede controlar completamente. Me he encontrado con mucha gente que no suele enfadarse y mitigan su aparición con gran éxito.

La mejor solución para que se desactive un enfado es distraerse con otra cosa, lo cual funciona en casi todas las ocasiones. Pasar un buen rato entretenido con otra actividad ayuda a reemplazar la irritación. Tras una reunión, muchas personas leen la prensa, llaman a casa, se deleitan comiendo una chocolatina...

Otra posibilidad es retirarse a solas a hacer algo que sepamos que nos da una tregua: oír música, dar un paseo a pie por el polígono, conducir... Para que sean efectivas, estas actividades deben tener la facultad de hacernos olvidar las causas del enfado. En caso contrario, no sirven sino para acrecentarlo.

El ejercicio activo y los métodos de relajación también ayudan a mitigar el enfado. Los patinetes que existen en muchas empresas para trasladarse por las oficinas no sólo sirven para recorrer distancias...

Muy sorprendido me quedé cuando observé a un directivo apuntar cuidadosamente en un cuaderno aquéllos pensamientos irritantes que aparecieron cuando saltó el enfado. Este ejercicio de autoconciencia, puedo afirmarlo, le sirvieron de bálsamo.

Tras una tensa reunión de presupuestos, en una ocasión me encontré al director comercial de una empresa óptica en las escaleras de servicio. Recostado sobre varios peldaños, el cuerpo completamente extendido y con los codos reposando sobre un escalón, bebía un refresco mientras disfrutaba de la penumbra que brindaban las luces de emergencia.

Dos cosas me llamaron la atención de la conversación que tuvimos allí: la primera, que era su forma de mitigar los enfados que no podía controlar y, en segundo lugar, que “un enfado mal curado provoca que el disco duro de la cabeza dé tantas vueltas que termina rayándose. Al final, se pierde la perspectiva del problema y se olvidan las razones que lo han causado; es el primer paso hacia la ansiedad. Luego viene la angustia”.

+info: La razón sucumbe frente a las emociones |

| Categoría: Consultoría | | Etiquetas: caracter coaching personalidad estres percepcion educacion |

| Permalink | Enlaces a este artículo | Enviar por correo-e |

Marcadores sociales: Meneame | Fresqui | Facebook | FriendFeed | Google Bookmarks | Yahoo! My Web | Technorati | Twitter | Delicious |

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Enlaces a este artículo:

Crear un enlace

<< Principio


2.0