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Septiembre, ¿qué tareas ataco primero?
25.9.10


Con la que está cayendo, es más que probable que la mayoría de los trabajadores de este país hayan venido satisfechos tras tener la oportunidad de disfrutar de unas vacaciones y se sientan increíblemente afortunados de estar trabajando.

Pero septiembre es un mes de choque y contrastes: se pasa del ocio y relax a reencontrarse con las tareas que se realizaban antes, se tiene la sensación de estar en la recta final del ejercicio y el empujón final a los presupuestos, ventas y proyectos es necesario... Para muchos, puede ser abrumador.

El tener muchos frentes que requieren la atención, suelen desembocar en la sensación de que no sabemos por dónde empezar y no favorece atacar nuevas tareas. En ocasiones, aflora la temida procrastinación, o postergar las cosas sine die. Cuanto más numerosas son las opciones que tenemos para empezar, más difícil es elegir una de ellas y se termina eligiendo ninguna, que es la vía más rápida.

Existen multitud de métodos para organizar tareas y que ayudan a la toma de decisiones, como es GTD, del que hemos hablado en algunas ocasiones aquí.

Para esos momentos en que es necesario ponerse en marcha es recomendable seguir una estrategia de trabajo clara y precisa. Para ello el escritor y experto en gestión del cambio @PeterBregman nos brinda su experiencia y consejos a través de su blog. Con un reloj en la mesa:
  • escribir en un papel las tareas que hay pendientes para lo que con diez minutos será suficientes;
  • conforme las tareas se acaban se van eliminando de la lista;
  • en los siguientes quince minutos, hay que realizar dos tareas--que además, son dos reputados ladrones de tiempo--de la forma más rápida posible y sucinta como son realizar las llamadas telefónicas pendientes y enviar los mensajes de correo electrónico de forma más breve sin importar si son las más importantes de la lista. Se trata de tachar tantos elementos como sea posible en el menor tiempo;
  • la siguiente media hora será de extrema dedicación y concentración y se va a dedicar a la tarea que menos apetece, la más prioritaria o la que más esfuerzo exige, y
  • a continuación, viene el descanso de diez minutos, y tras él, comienza de nuevo el ciclo con los quince minutos de teléfono y correo.

El objetivo de esta dinámica de trabajo es doble: por un lado, mantener el foco en el conjunto de tareas inacabadas que están plasmadas en el papel y centrarse en trabajar limitado por pequeñas parcelas de tiempo con un alto rendimiento y aprovechamiento.

Utilizar cortos períodos de tiempo en realidad aumenta la presión, pero ayuda a que nuestro esfuerzo sea específico y, en particular para una sola tarea. | Foto: Rennett Stowe |

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