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¿Hay razones para el optimismo económico?
6.12.07


Muy interesante resulta la lectura del artículo del profesor del IESE Antonio Argadoña titulado “El progreso: una visión desde la ciencia económica” y que intenta dar una respuesta a si existen razones para el optimismo económico a la vez que ofrece una vía antropológica para superar esa crisis del paradigma económica en que está parece estar sumido el concepto actual de progreso y crecimiento.

El profesor Argadoña piensa que “el concepto económico de progreso falla cuando no se articula con las otras dimensiones del hombre, como dominador del mundo, como ser social y a la vez dependiente, como ser espiritual”. No es suficiente complementar los logros conseguidos por los economistas sino plantear un nuevo concepto de progreso más allá del ámbito económico.

Tradicionalmente los economistas tienen una fe ciega en el crecimiento y progreso porque entienden que la economía está basada en la razón y en la demostrada capacidad humana para influir sobre el mundo y la vida de muchas personas.

En segundo lugar, siendo la economía una ciencia cuyo objetivo es la producción de bienes y servicios que favorezca el aumento de la renta y calidad de vida en general, la mano y estrategias políticas de los dirigentes de los últimos doscientos años han dado, en mayor o menor grado, un resultado siempre positivo. Esto no quiere decir que existan dificultades, que el reparto de la riqueza no sea justo y que puedan existir fallos en el mercado que no se tengan en cuenta.

Durante décadas, los economistas se han alineado principalmente en dos grupos: los liberales y los intervencionistas. Los primeros confían y son optimistas en que la iniciativa privada y el mercado por sí mismo son capaces de proveer ese crecimiento y favorecer el reparto de la renta. Los intervencionistas opinan que es necesario aplicar “medidas correctoras” en el mercado que adoran los liberales para que el progreso sea más efectivo a la hora de atender las necesidades básicas de los ciudadanos.

Este status quo parece romperse con la fuerte irrupción de un tercer grupo de economistas, con una visión mucho más pesimista del progreso, principalmente porque ha desaparecido del mapa ese faro de esperanza que era la economía marxista y que, para muchos que no se alineaban con los liberales ni con los intervencionistas, también era una fuente de esperanza y optimismo con el progreso. Ahora se dedican a escudriñar con un ojo más crítico y se fijan en algunos problemas que países en vías de desarrollo están sufriendo y que no se presentaron cuando las naciones desarrolladas comenzaron a abrir una brecha entre el primer y el tercer mundo. Estas “disfunciones”, que indirectamente también repercuten en las economías de los países desarrollados, son dispares: problemas medioambientales, efectos imprevistos derivados de la tecnología, mayor desigualdad y persistencia de la pobreza.

| Categoría: Sociedad | Etiquetas: IESE progreso investigacion etica crisis crecimiento mercado |

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2 Comentarios:

El 12/06/2007 04:27:00 p. m., Blogger Senior Manager: tuvo la amabilidad de comentar aquí:

El progreso de un país, empresa o entidad y el crecimiento económico de los mismos van cogidos de la mano, pero el optimismo va definitivamente ligado a otros factores más humanos. Ya tenía razón el profesor Argadoña, en cuanto a la influencia de las otras dimensiones del hombre, pues es el hombre quien propone las estrategias necesarias para favorecer el crecimiento (o no). Dentro de las tres corrientes mencionadas: liberal, intervencionista y pesimista; me inclino más por la última debido a que es más realista en su concepción y más acorde a la situación actual, pues en cierta forma acepta modelos en donde conviven sin problemas las otras dos corrientes. Este pensamiento es casi nuevo para mi, pues hace unos 10 años estaba plenamente convencido de que el neoliberalismo era la corriente a seguir, pero evidentemente las cosas cambian...

 
El 12/06/2007 06:39:00 p. m., Blogger amalgamadeletras tuvo la amabilidad de comentar aquí:

Las conversiones a lo largo de una vida nos ocurren a muchos. Creo que yo sigo en el liberalismo (puro o neo, lo desconozco con claridad) porque se me podría aplicar la célebre fase de Churchill: "La democracia es peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes."

Como en todo, lo mejor es abrir la mente y crear un 'mix' de todas ellas, incluyendo las pinceladas antropológicas que propone Argadoña, cuya idea me ha encantado.

Y comparto contigo que la preponderancia de liberales e intervencionistas a lo largo de la historia puede haberles llevado a 'hacer hueco' a terceras concepciones...

¿Estaremos empezando a cansarnos de progresar tanto?

 

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