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¿Jóvenes anti-globalización o con espíritu global?
20.7.07


El artículo “Jóvenes con espíritu global” del profesor Philip G. Moscoso publicado hace unas semanas en Expansión recoge unas interesantes reflexiones sobre el movimiento anti-globalización que se manifiesta en cada cumbre del G8.

Comienza Moscoso su artículo argumentando que los manifestantes se aprovechan de la globalización para organizarse y asistir a estas manifestaciones. Los viajes de bajo coste, Internet y la telefonía móvil y el inglés son tres elementos que necesitan el movimiento anti-globalización. Los primeros son necesarios para asistir a las manifestaciones, las segundas se utilizan como medio para organizar y coordinar esas protestas y el inglés es imprescindible para comunicarse entre ellos.

Muchos de ellos son licenciados con un máster que comprenden y pueden hablar fácilmente de la tasa Tobin, la condonación de la deuda externa a los países pobres o en desarrollo, la supeditación de las multinacionales al control político democrático, la reforma o supresión de las instituciones financieras internacionales (G8, FMI, OMC, Banco Mundial...), la eliminación del proteccionismo agrícola en la UE y EEUU para elevar la renta de millones de campesinos en los países pobres, la introducción de conceptos abstractos como el índice de bienestar económico sostenible en lugar del PIB como indicador del estado de una nación o la huella ecológica.

Sin duda, algunos de ellos “habrán visitado África y visto su pobreza, o han pasado por el mal trago de ver cómo el trabajo de sus padres se ha deslocalizado a China. Otros habrán visto el documental de Al Gore sobre el cambio climático...”, argumenta este profesor del IESE.

Respecto a España, Moscoso cree “que afortunadamente, los jóvenes anti-globalización son una pequeña minoría; la mayoría de los jóvenes reconocen las posibilidades que le ofrece la misma” y cita la formación postgrado en el extranjero, la electrónica a bajos precios, etc. Y continúa asegurando que la globalización no les regala nada y “sigue siendo necesario esforzarse y trabajar duro; incluso más que antes.”

El beneficioso efecto de estudiar fuera y no limitarse a la zona de residencia es una tendencia de los jóvenes que se añade a otras inquietudes laborales somo son la conciliación laboral y un mejor aprovechamiento del tiempo libre y el ocio. “Creo que los jóvenes globalizados de hoy son idealistas pragmáticos, en parte porque entienden mejor el mundo actual que muchos de sus progenitores. Tienen claro que las cosas en la práctica suelen ser más complicadas de lo que apuntan los eslóganes anti-globalización”, asegura Philip G. Moscoso.

Y asegura que muchos de ellos son conscientes de que pueden ayudar a suavizar los efectos negativos trabajando y tomando responsabilidades en empresas y organismos y tienen claro el poder que pueden ejercer como consumidores para obligar a las empresas a adoptar políticas de responsabilidad social corporativa, de sostenibilidad laboral, social y medioambiental o de boicot a aquéllas que utilizan el trabajo infantil como mano de obra, por ejemplo.

| Categoría: Sociedad | Etiquetas: globalizacion juventud IESE valores formacion realidad gobierno |

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