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Realidad y subjetividad
12.5.07


Un hecho no es nada, no tiene significado por sí sólo y no trasciende nada de él mientras no sea percibido por alguien e interpretado. Por tanto, un hecho empresarial está sujeto a una doble subjetividad: la derivada de la percepción y la que conlleva su interpretación.

Un acontecimiento no decide por sí mismo. El ejecutivo se ve sometido a un riesgo cuando escapa a su percepción y consecuente interpretación y es que puede saber de él mediante terceros que ya lo han «interpretado». El directivo debe buscar la realidad de ese acontecimiento y desnudarlo de subjetividad.

La realidad permite la búsqueda de la objetividad: si el hecho es conocido y tratado asépticamente, sin envoltorios y despojado de cualquier subjetividad--propia o proveniente de un tercero--, el ejecutivo puede interpretarlo con mayor ecuanimidad y aumentar las garantías de éxito si toma alguna decisión al respecto.

Un entorno laboral altamente subjetivo (malas relaciones laborales, situaciones de crisis o de un mal funcionamiento de la empresa u otras parecidas...) exige desnudar los hechos por evidente o superfluo que parezca.

Y cuando alguien se ha decidido a transmitir un hecho junto con su opinión al respecto, la realidad de aquél puede ser muy distinta.

Hay tantas realidades como puntos de vista. José Ortega y Gasset
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