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Hacia una poliarquía disfrazada de democracia
14.11.06


Poliarquía significa 'gobierno de muchos' mientras que democracia es el gobierno o poder del pueblo en el que éste ejerce su soberanía. En la antigüedad, la poliarquía era considerada una forma minorada de democracia.

En la década de los sesenta, el politólogo Robert Dahl afirmó tajantemente que la participación del pueblo es un ideal imposible y que sólo podemos alcanzar un sistema formal de selección de élites para las labores de gobierno. Dahl nunca negó que existiera debate público y derecho a participar, que son dos de las esencias de la democracia y siempre afirmó que es el régimen político que mejor garantiza los derechos individuales. Sin embargo, sí sostuvo que políticos y parlamentos no son una muestra sociológica de la sociedad en las democracias actuales.

Sus palabras tienen más de treinta años y, con el paso del tiempo y el complejo devenir de la política globalizada en la que están atrapadas todos los países y sus sistemas políticos, gana en actualidad. Los representantes políticos están atados frente a la economía, los medios de comunicación, la marcha atrás en procesos de integración supranacional, como ocurrió en los Balcanes, y la problemática derivada de la diversidad y el pluralismo étnico y cultural que conviven en cualquier país. Esta globalización provoca un déficit adicional de democracia en el sistema político, una minoración en la decisión libre de sus representantes.

Los expertos no traducen el alto absentismo que sufre el sistema electoral como una pasividad política del ciudadano; al contrario, el votante no acude a las urnas porque piensa que todo el bacalao está cortado y que su intervención no va a variar significativamente el escenario político que va a salir de la consulta electoral. Es un absentismo razonado.

En resumen, el panorama actual de los régimenes políticos occidentales es el siguiente: el sistema democrático que los sustenta se ha vuelto deficitario al encontrarse con que, su acción de gobierno está influida y/o limitada por variables y escenarios de diferentes tipos que escapan a su control, una clase política elitista que se perpetua y no refleja el arco sociológico del país al que representa y todo el electorado apuntado a la ratificación pública de las decisiones tomadas por los dirigentes: bien acudiendo a depositar el voto o apuntándose al absentismo razonado.

Con este status quo entre el sistema político, su clase dirigente y el electorado, el concepto moderno de democracia está asegurado y todos parecen estar contentos con el papel que les toca jugar; sin embargo, cada vez estamos más cerca, sino ya es así, de la poliarquía.

>> Publicado en Categoría: Política y Sociedad

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