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Operación Triunfo Fácil
2.7.05


santi g., quien ya ha colaborado varias veces con ‘Amalgama de Letras’ me hace llegar esta acertada reflexión. Merece la pena y, por ello, ahí va.

Vamos a hablar de ello, ahora que acaba de empezar. Así, luego nadie podrá decir que lo hacemos a toro pasado. El pasado 30 de junio comenzó otra edición más de Operación Triunfo, el programa televisivo que en cuestión de meses, convierte a unos jóvenes desconocidos en superestrellas de la canción.

Si al primer casting del programa acudieron cuatro mil candidatos, en esta edición se han presentado varios cientos de miles. Son jóvenes españoles que afirman que quieren hacer lo que más les gusta, cantar. Alentados por el éxito de los primeros protagonistas del programa, se han lanzado sin pudor a las pruebas de selección, ya supiesen cantar un poco o ya desafinasen en cada intento que hacen.

El caso es que observándoles en las pruebas, y en el plató, a los elegidos para el primer programa de este año, nos podemos preguntar: ¿qué les mueve en realidad?

Muchos pensarán que lo que les mueve es eso que da nombre al programa: el triunfo. En una sociedad como la nuestra, en la que el éxito se prima como primera meta social a lograr; en una sociedad en la que la juventud, la belleza corporal y el bienestar material se superponen a la sabiduría, el trabajo o el espíritu de servicio, estos jóvenes ansían el éxito, la fama, la notoriedad, el triunfo.

Esto no es un delito. Podemos pensar que la ambición es buena si los métodos son lícitos, y en principio, así parece que es en el caso de Operación Triunfo. Sin embargo, hay un detalle que convierte al programa en una farsa: estas superestrellas se hacen en apenas meses, les faltan horas de trabajo y dedicación, les faltan fracasos de vez en cuando, les falta pulirse en la lucha de quien tiene una meta y la persigue con perseverancia durante años. “Operación Triunfo” es un mal título. Quizá sería “Operación Triunfo Fácil”.

Mientras estos chicos se aprovechan de un éxito mediático inmediato, muchos jóvenes españoles pasan horas estudiando, investigando, trabajando, para ser buenos en su profesión.

Ellos jamás aparecerán en los medios. Jamás recibirán la ayuda del Estado. La tele nunca les prestará atención. Sin embargo, su vida en el fondo, sí será un triunfo.

santi g.

>> Publicado en Categoría: Sociedad

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