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La apuesta como infalible medidor de la opinión pública
8.4.05


Un nuevo indicador de la opinión de las masas está siendo utilizado en los medios de comunicación con una profusión tal que debe ser infalible, más aún que las encuestas de los institutos de opinión.

Posee dos enormes atractivos para el internauta: lo tiene a un click de distancia y posibilita ganar miles de euros gastando una pequeña cantidad de dinero. Y en temas de azar, este país está muy puesto. Por ello, miles de personas devanan sus sesos en la búsqueda del resultado de un acontecimiento futuro. Y esos miles, cientos de miles, opinan pujando. Y por ello se ha convertido en un medidor de la opinión pública para los medios de comunicación, fiable y barato frente a los costes de las encuestas.

Son las apuestas por Internet que no sólo se centran en eventos deportivos sino en los más variados episodios de la vida cotidiana. Hoy, por ejemplo, se puede apostar sobre la que será sede olimpica en 2012, el ganador de Eurovisión, las próximas elecciones en el Reino Unido, el cierre en la bolsa londinense del índice económico FTSE, cosas que pueden pasar en la boda del Príncipe Carlos o la elección del próximo Papa… Por supuesto, en lo que se refiere a eventos deportivos, estos sitios de apuestas van servidos: el visitante puede hacer su pronóstico sobre el vencedor de la liga de futbol de las Islas Feroe, por poner un ejemplo.

La fiebre de las apuestas se ha instalado en la sociedad: lo que empezó como algo anecdótico en comentarios de locutores durante los previos televisivos o radiofónicos de jornadas de futbol europeo ha terminado convirtiéndose en algo que debe estar presente en cualquier crónica. Pero, ¿realmente es necesario que el ratio esté presente en la noticia, en cualquier noticia, en toda noticia…? Parece ser que sí porque la audiencia parece esperar impaciente oir ese dato en la crónica para tener otro temás de que hablar con el prójimo, además del tiempo.

Por ejemplo, en las casas inglesas de apuestas, se está apostando por la posibilidad de que el Conde Spencer (el padre de Lady Di) aparezca en la boda real de Carlos de Inglaterra y se está pagando a 105 contra uno (ya ven, yo también suelto el ratio). Pues datos como este o a lo que se paga la elección del cardenal español Amigo como próximo Papa se convierten en tema de conversación durante el café matutino, en el descansillo con el vecino, en los periódicos gratuitos o en el autobus…

¿Cual es el peligro de utilizar este recurso en la noticia? Frivolizar con la trascendencia de un fenómeno de masas como ha demostrado ser la muerte del Papa y el futuro Cónclave, rebajar a meros turistas a cuatro millones de peregrinos que han pasado o pasarán por Roma hasta el fin de semana e ignorar a los miles de católicos que no han podido ir y que se encuentran constantemente pendientes de esos medios de comunicación para conocer qué ocurre en la ‘citta aperta’.

Como todo en la vida, hay que buscar la equidad: frivolizar con lo que no importa, es intrascendente o no afecta y respetar aquello que preocupa a la gran mayoría.

>>Publicado en Categoría: Sociedad

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