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El hecho histórico y la Literatura
2.6.06


La novela histórica está en pleno auge. En las estanterías de las librerías hay cientos de volúmenes a disposición del lector, en diferentes formatos, y cada semana las secciones de novedades se llenan con otros cuantos títulos más. Al público le encanta leer sobre héroes, batallas, civilizaciones y oscuros ancestros.
Tradicionalmente toda novela que se publicaba sobre un hecho o época históricos ha tenido un objetivo: aportar luz sobre algunos episodios de la vida de un personaje o de la época en la que vivió que son novedosos y, por tanto, son fruto de una investigación previa. Esos episodios se mezclaban con otros constatados, suficientemente documentados, publicados o novelados con anterioridad.

Así, el escritor de novela histórica tiene algo de investigador porque la verdadera novela histórica debe ser una escenificación de algunos procesos sociales que explican unos hechos y eventos concretos del pasado con el objetivo de comprender el presente. En este tipo de novelas han de utilizarse hechos verídicos aunque los personajes principales sean inventados y exige del autor una gran preparación documental y erudita, ya que de lo contrario la novela histórica pasaría a ser otra cosa.

La novela histórica se basa en hechos, el resto de las narraciones no. Sin embargo, muchos escritores revisten su novela con la etiqueta de histórica gracias a que parten de un hecho y que suele ocupar unas pocas páginas iniciales. Los autores revisten ese hecho como verdad histórica cuando ni siquiera lo es ni está constatado. El objetivo es que el lector ya tenga su hecho histórico y pueda dar un alto grado de credibilidad a lo que se desarrolla en los cientos de páginas posteriores que son pura imaginación, nada histórico ni constatable.

Tras el hecho, aunque realmente no lo sea, basta mezclar algo de religión, poder, dinero y política con teorías conspirativas, recurrir al esoterismo, establecer un nexo con civilizaciones desaparecidas, dar unas pinceladas de magia y describir rituales de alguna secta para obtener un best seller. Y este filón está siendo aprovechado por multitud de autores que revisten de hecho aquello que no es más que una fabulación.

Y desgraciadamente, ninguno de estos autores suele deja claro que las páginas de su libro se encuadran en el género de ficción. En ese caso, no habría nada objetable en ello porque el lector nunca sería estafado.

+info: Facts should be taskmasters, an there is no exception for fiction (The Guardian), traducción al castellano | 'El Código da Vinci' en Scriptor | National Geographic emite el 'Evangelio prohíbido de Judas |

>> Publicado en Categoría: Literatura y Sociedad

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